Lunares con historia
En esa cicatriz había un lunar. Un lunar con historia. Un lunar que me salvó (y sanó) ➡️ Año 2017. Antebrazo derecho. El lunar me picaba. Mi hijo Bautista recién nacido lo tocaba. Él me lo marcó. Después vino un control (sí, una consulta de esas para las que nunca tenía tiempo). Y sacarlo porque era sospechoso. Esperar los resultados. No "esperar" el resultado. Un #melanoma. El #cáncer de piel más agresivo. El de menor incidencia pero mayor tasa de mortalidad. Las visitas a oncología. La cirugía nuevamente. Sacar ganglios de la axila para ver si había metástasis. Sentimientos encontrados. Pensamientos que no podía soltar. El amor de mi familia, mi marido, mis hijos, mis amigos. ¿El sol? ¿La genética? ¿La vida? No entender las causas. Preguntarme una y mil veces "para qué". Dos cicatrices en el brazo. Y finalmente, otra vez los resultados. Agradecer por haber hecho todo a tiempo. Porque éso hizo la diferencia. Sentir que volvía a ser yo. Ver que en realidad nunca más fui la misma. Porque hay cosas que suceden y lo cambian todo. Pero muchas veces reordenan prioridades y mueven el alma. Y si actuás a tiempo, tienen un final feliz ✨
Las páginas de la mañana
Siempre busqué habitar el mundo de una manera (+) creativa. Sabiendo que para eso hay que insistir, cambiar, transformar(nos), encender el alma, hurguetear las ganas. Porque como dicen por ahí, somos lo que repetimos una y otra vez.
El cuerpo como templo
"La forma en la que me alimento, tiene que ver con la forma en la que trabajo, la forma en la que me relaciono con los demás, y con la forma en la que descanso. La forma en la que me tomo un jugo, será la misma forma con la que mire un atardecer. La forma en la que me levante, será como disfrute mi día. Y la forma en la que me vincule conmigo, será como me vincule con el resto. Y no es que tenga que vivir las 24 horas "con conciencia". Pero sí pequeños ratos, momentos que me cambien el día. Que me transformen [Pausa] Puedo llevar amorosidad a cada cosa que haga. Ser más fiel a mis deseos y mi cuerpo. Expandirme desde lo que ya soy. Porque el bienestar está en las pequeñas elecciones que tomo cada día: en el plato de comida, en el ratito al sol, la lectura diaria, y en con quien comparto la vida [Pausa] Que el trabajo que haga, lo que coma, la manera en la que me hable, como me vista, y las personas con las que me vincule, coincidan con la forma en la que me quiero sentir (en un rato, mañana, en un mes, en un año). Disfrutando mi vida, bajo mis propias reglas. Que así sea".
Este es sólo un minimísimo resúmen del último taller que hice con @elisachapado -y no me quiero olvidar nunca-. Me dejó pensando mucho. Ahí hablamos del cuerpo como templo, y de la importancia de volver a nosotras mismas cuando nos perdamos, sanar, y explorar lo que ya se encuentra adentro. También de alimentación intuitiva, de cómo meditar, derribar creencias limitantes, y vivir más desde el disfrute. La idea fue sintonizar cuerpo, mente, alma y corazón ❤ ¿Qué dicen?
Que tus despertares te despierten
SOMOS
Somos los hijos que parimos. Las noches desveladas. Y nuestra colección de lápices y marcadores. Somos lo que no pudieron nuestros padres (y lo que hoy no podemos con nuestros hijos). Lo que perdonamos. La historia que sanamos. Los amigos. Y los años de amor. Somos el trabajo en la oficina. El tiempo de estudio. Las horas arriba del subte. Y los abrazos de despedida. Somos nuestras mascotas. Y la infancia vivida. Los helados y algodones de azúcar. Las agendas que llenamos. Los libros que leímos. Y las uñas que nos comimos. Somos las bicicletas que anduvimos. Las charlas madre-hija. Y los hermanos del alma.
Conciencia + evolución
Esta frase ☝️ no vale sólo para tiempos de pandemia e incertidumbre, sino siempre. Para cada crisis, grande o chiquita que se presenta en nuestra vida.
La leí en los apuntes del taller de "Hackeo mental" que hice con @laugiovanetti.
Ahí Lau decía (entre mucho más), que a veces en la vida, hay cosas que veníamos haciendo de determinada manera y ya no nos funcionan más. Pero nos cuesta cambiar. Y no nos damos cuenta, que de esa incomodidad, de esa crisis, es que puede surgir la transformación.
Que nuestra mente está llena de programas mentales (que arrastramos desde la infancia y con los que nos identificamos). Pero hay que pasar el antivirus. Revisar. Ver ¿qué hay acá?. Y ELEGIR bajo qué condiciones queremos seguir viviendo (buena pregunta). Que el 2020 nos llamó a acomodar prioridades. Entonces, ya que vino el "cachetazo", pensemos si vamos a seguir repitiendo el formato. Que podemos ponernos en el lugar de víctimas (donde siento que todo "me" pasa o "me" hacen), o de responsables (con actitud de cambio, me hago cargo, aprendo del pasado y creo futuro). Que puedo cuestionar lo que tengo instalado como verdades propias ("No creas todo lo que pensás"). Que si cambio mis pensamientos, cambia mi estado interno, y cambia mi conducta. Que hay una frase de Wayne Dyer que dice que "nos convertimos en lo que pensamos". Y que es tiempo que hackeemos las creencias limitantes, esas ideas y pensamientos que tenemos de cómo son las cosas, y que tomamos como "la verdad" (y nos condicionamos). Es necesario. Para ampliar nuestra conciencia. Ser + libres. Y evolucionar.
¿Con qué idea se identifican más?



