2 Posts que amé escribir

Últimamente mucho de lo que subo a Instagram no queda registrado en este espacio. Y hay cosas que no quiero que se me escapen. Son muy mías, muy del alma. Así que las junto y "reciclo" acá ☮

HACER POR EL PLACER DE HACER


Cuando era adolescente leía libros, subrayaba las partes que me gustaban, y después las copiaba en mis cuadernos de frases. Me acuerdo que una amiga siempre me preguntaba "para qué lo hacía". Claro, no tenía una utilidad: no se vendía, nadie me lo exigía, no había un por qué. Yo lo hacía simplemente por el placer de hacerlo ❤ Porque me gustaba. Porque lo disfrutaba. Porque sí 👉 Los años pasaron, y esa rutina (y otras similares) que parecían no tener un fin, fueron las que me permitieron conectarme más conmigo misma y despertar cierta sensibilidad. "Que no tenga una utilidad, no quiere decir que no tenga valor", dijo Juli Abiusi en el Taller de Creatividad de hace unos días. Y con esa frase me quedé. Así que la invitación es a no caer en la trampa de evaluar cada cosa que hacemos pensando si sirve o no, si es útil o no ➡¿Qué cosas hacen solo porque les da placer hacerlas? (Post de Instagram, Abril 2017)


SOY TODAS LAS QUE SOY 


#SoyTodasLasQueSoy 👉 Entendí que puedo ser todas las mujeres que habitan en mí ➡ La que anda descalza pero también en unas buenas zapatillas. La que ama estar con sus hijos y marido, pero además juntarse con amigas. La que lee, pinta, hace origami y dibuja mandalas, pero al mismo tiempo se prueba mil jeans hasta encontrar el de mejor calce 👖. Hay días en los que salgo a cara lavada, y otros que pruebo sumar un colorete o pintarme las uñas (cuando no me las como). Algunas noches me quedo dormida vestida en la cama de mis hijos, cansada, sin sacarme el maquillaje ni lavarme los dientes si quiera. Y otras hago toda mi rutina facial y pruebo hasta los últimos parches anti-ojeras que me recomiendan 💆. Cuando puedo me como un choripán, pero también meriendo con mermelada orgánica. No les voy a negar que este gran mix me genera montones de dudas. Me pregunto quién soy, o si tengo que definirme por algún "bando". Hasta que entiendo, que puedo ser YO siendo todo eso. Entonces, junto mis partes disociadas y armo el rompecabezas >> ¿Les pasa? ¿Cómo lo llevan? Las invito a que hagan una foto con todos los objetos que las identifican, mostrando las muchas mujeres que pueden ser, siendo siempre ustedes mismas, únicas en este mundo 🙏 ➡Me pueden arrobar sumando el hashtag #SoyTodasLasQueSoy (Post de Instagram, Abril 2017)

Amor + Cupcakes (y el cumple de Oli)

"Una torta de unicornio quiero", me dijo mi hija Olivia hace unos días, mientras hablábamos de su cumpleaños. Y yo, que conozco mis limitaciones, supe enseguida que más que un bizcochuelo con un Pony arriba (Pony con cuerno, obvio), no iba a poder resolver. Y nunca mejor aplicada esa frase de Les Luthiers: "Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe". Y el teléfono llamó a las chicas de All You Need Is Cupcakes, y resolvimos la torta unicornio.

Viajera apasionada


Unir pasión + trabajo es una de las mayores virtudes que podemos tener en esta vida. Claro, nadie dice que sea fácil. Hay que estar dispuesta a barajar y dar de nuevo cuantas veces sea necesario, a salir de zonas cómodas, a arriesgar, y sobre todo, a tener en claro cuál es la vida que queremos llevar (lo que implica hurguetear muchísimo por varios rincones existenciales). Bueno, el cuento es que Sofi  Stavrou anduvo por esos caminos rocosos y me encantó su historia  para contarles.

Yagmour: Moda + Pasión


Elegir ropa es todo un tema. Porque -por lo menos para mí-, no se trata solamente de que algo me guste, sino de identificarme con las marcas: con sus valores, con el mensaje que transmiten, y también con las personas que hay detrás, sus hilos y puntadas. A Yagmour la conozco desde hace muchos años. Pero no así a Herminia y Noelia, las directoras y creativas que están al frente de la firma. Ellas son las hijas de Rubén y Ricardo (Yagmourian), quienes la pusieron en la calle hace 45 años. Así que las contacté y charlamos de todo: del trabajo diario, de su rol como madres y empresarias, de la "democratización" de la moda, y obvio, de las nuevas tendencias para el invierno.


Piensen que desde chiquitas juegan con telas, y hasta hacían los deberes en las mesas de corte. Así que la tienen clarísima: Herminia (hija de Rubén) siempre supo que iba a trabajar ahí, de hecho estudió Diseño de Indumentaria. Noelia, que siguió Bellas Artes, se sumó unos años después (en el 2005). Las dos están casadas y son madres. Y como muchas de nosotras, buscan el equilibrio cada día entre el trabajo, hacer lo que les gusta, y compartir con los hijos todo el tiempo que puedan (bendita búsqueda si las hay).

Volvamos a la marca. El cuento es que una vez que tomaron la posta (siempre con la misma pasión que tenían sus padres), apuntaron a modernizarla pero conservando la filosofía que la vio nacer. Algo de eso vemos en el tema de la "democratización" de la moda. A pesar de los años y de todo lo que sucede en este "mundillo fashion", Yagmour sigue ofreciendo una propuesta súper amplia de precios y talles. Y otro ítem piola es que supieron conservar los básicos de siempre, sumando prendas que son tendencia. Y ni qué hablar del e-shop, y de todos los looks que se mueven en las redes sociales al ritmo de las temporadas (y de nuestras ganas).


¿Qué se viene para el otoño-invierno?  La campaña se llama “Florecer”, está inspirada en los jardines invernales y pensada para una mujer romántica y femenina. Los protagonistas indiscutidos son los bordados florales, las texturas aterciopeladas y un gran universo de prints, encabezado por el animal en diferentes variantes (¿vieron que el animal ya es un básico?). Los colores que mandan son el cereza y el morado profundo, con acentos de tangerine y rosa quarzo.


Les pregunté a las chicas cuáles son esas prendas que no nos pueden faltar en el guardarropas. Y agendé:  la camisa bordada, la polera rayada, el gamulán, y las remeras de encaje para un look romántico-bohemio. Y me desafiaron a incorporar los plisados como la gran apuesta de esta estación. No sé si me animaré. Ellas dicen que es una nueva textura versátil para el día y la noche. Será que es así (el que sabe, sabe). Algo que me encantó es como proponen una manera diferente y divertida de llevar los metalizados: a través del Sporty Chic, donde conviven tipologías como la clásica bomber militar y las texturas con brillo. ¿Un dato más? El pañuelo estampado es un "must". Habrá que sumarlo nomás. --- Un aplauso para esta moda que no incomoda, y que nos permite seguir siendo nosotras mismas de la mano de las tendencias.

Chusmeen la colección completa en la web, FB, o en Instagram ------- #YGM




Redes Felices (PARTE 3)

Las redes sociales siguen generándome sentimientos encontrados (muy encontrados). Cuando arranqué el blog hice una nota sobre el tema, a los días saqué la Segunda Parte, y después de ocho meses nadando en esta blogósfera, tengo la necesidad de hablar un poco más. Y la que me disparó el tema fue Marina de Solo para Mí, con su post “La pifio seguido ¿y qué?”.


El punto clave acá es “la perfección”. Es que tantas fotos, momentos y espacios compartidos, hacen creer a quienes nos leen, que podríamos llegar a estar viviendo vidas perfectas. Y nada más alejado de eso. Lo que vemos en las fotos, en los posts, o en las notas de los blogs, son tan solo partecitas de nuestros días.

En mi caso, el blog se creó con un sentido: el de compartir los datos de aquellas cosas o lugares que hacen mi vida más feliz (que no quiere decir perfecta), con una estética linda para contarlo. Después, lo que sucede en mi vida no es tan prolijito. Me pasan las mismas cosas que al resto: me encanta y agota la maternidad, me corrigen mi trabajo, dudo (mucho) sobre mis decisiones, mi casa también se desordena, no veo las horas de que arranquen las clases para organizar un poco las rutinas, me sobran algunos kilos post-parto y me como las uñas, entre otras tantas.

Pero mi blog no es mi vida. Mi blog es un espacio, ínfimo de eso. Y me gusta compartir con quienes me siguen, un lindo libro, una buena receta, un tip de moda, un lugar piola para conocer, o una crema para que no se nos caiga la cara (exagerada). Seguramente alguna vez mencione a mis hijos en un escrito, o cuente sentimientos muy profundos de lo que me generó la maternidad (como en este post), porque siento que eso también suma y acerca. Pero siempre es un poco y un poco.

La intención con este post, es correr el velo a esa idea de que las vidas en Instagram son perfectas. Y sacar esa mochila pesada que esto carga sobre muchas de nosotras. Porque yo no tengo tanto tiempo para hacerme las manos, y alguna vez, hasta por hacer una foto más atractiva me pinté sólo una uña. Sí, una sola. La que se veía. ¿Y saben qué? ¡Muchas me dijeron que estaba mal pintada! Y si bien fueron amigas y nos reímos de esa “desgracia” juntas, pensé al mismo tiempo qué contradictorio que es todo: porque por un lado hablamos de relajarnos y nos indigna la perfección, y por el otro nos marcamos esas cosas. ¿Entonces queremos la uña desprolija porque antes de sacar la foto tu hijo te la corrió, o la uña perfecta para que todo combine?

Detrás de estas cuentas, hay seres normales. Así que cuando vean un paisaje lindo como este, sepan que también había chicos merendando y gritando, y madres intentando hablar “de corrido” una hora como muchísimo.  O una ensalada como esta, no se olviden que es la de mi única uña (mal)-pintada… pero me encantó la idea de los zapallitos para compartirles. Y cuando se detengan en esta foto, no crean que me pasé el verano pintando libros. No veo las horas de que empiecen las clases para hacer una hoja aunque sea…pero quise que lo conozcan. Y así miles. La idea es acompañarnos y hacernos la vida más llevadera y divertida: la de ustedes y la mía.

Ah: y mi teclado no es tan blanco como se ve en la foto de apertura…para eso existen los filtros de Instagram 😜.


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