Aprender a vivir en la incertidumbre
Este mes, hice nota sobre #incertidumbre para la membresía on line de @revistasophia, y lo entrevisté a @javiercandarle 🙏
Releyendo sus palabras, armé un TOP10 de ideas que me quedaron resonando, para vivir con más calma en esta realidad tan cambiante. Se las comparto (¿Cuál les llega más?):
Mi cuerpo es mi templo
"Que nuestro cuerpo es una fuente inagotable de placer. Y como mujeres nos fuimos desconectando de ese lugar, porque el cuerpo se convirtió en algo a moldear. Que debo aprender a respetarme y entender cómo funciono YO. Y habitarme como soy. A mi ritmo. Que cada mes, somos cuatro mujeres en una. Y que una de las maneras de honrar nuestra ciclicidad femenina es sincronizar nuestro ciclo con la alimentación. Porque nuestras necesidades (físicas, mentales, emocionales y energéticas) fluctúan, debido a baile hormonal que ocurre. Y estas fluctuaciones son las que hacen que el cuerpo pida cosas diferentes.
El coraje de intentar
"Un día a la vez", me repito hace cinco clases de manejo, cuando el miedo y la ansiedad quieren que dé marcha atrás. En esta nota, pedacitos de mis días (y pensamientos), cultivando el coraje en lo chiquito. En el proceso. En lo que es hoy, sin más.
Lanzamiento feliz
Todo empezó el año pasado charlando con Pato de @despierta.corazon (amiga hermosa que me regaló @elcaminodelartistaargentina).
"¿Y si hacemos una remera con tu letra manuscrita?", me dijo. Y enseguida la imaginé llena de palabras. Y me puse a escribir.
Un día a la vez
"Un día a la vez" dice un cuadro que tengo colgado en la entrada de casa. Lo puse en la pandemia, cuando no podía pensar mucho más allá de lo que haría a la tarde. Y menos, en 15 días (¿se acuerdan?).
"Un día a la vez", me repetí todo abril con los pintores en casa. Al punto de dejarlo escrito en el polvo que quedó una noche en las tapas de las ollas. Qué mes por Dios. Cancelé casi todo (porqueestamospintando), aprendí de paciencia/soltar/fluir/confiar y habitar el caos como nunca. Unos maestros los pintores 🙃
¿Alegría dónde estás?
Cuando en febrero nos juntamos para una reunión de sumario en @revistasophia, y salió la posibilidad de trabajar en abril con la “alegría”, pasó algo extraño. “¿Alegría?” se escuchó. “¿Alegría en este contexto de la Argentina?”. “¿Cómo le vamos a hablar de alegría a quien no le alcanza el sueldo, perdió a un ser querido en un hecho de inseguridad, o tiene que cerrar su negocio porque ya no lo puede sostener?”.
“¿Alegría, dónde estás?”, dijimos casi al unísono. Porque cuando escuchamos las noticias, se hace muy difícil salir a la vida con la sonrisa y las ganas bien puestas. Pero al mismo tiempo nos preguntamos: ¿Cómo podemos crearnos una realidad propia más amable (y alegre)?




