Paz Berri
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¿Hay que salir de la zona de confort?

7.12.16

Hace tiempo que en tapas de revistas, en notas, en comentarios de las redes sociales y más, escucho la frase "salir de la zona de confort". Y algo no me convence. Es que sinceramente no entiendo esa búsqueda constante de querer cambiar, de necesitar hacer cosas nuevas todo el tiempo, y vivir en estado de alerta para que no parezca que nos quedamos "confortables" con lo que tenemos o somos. Siento que es un mensaje agotador.

En una época donde el estrés se lleva puesto a montones de hombres y mujeres, se supone que hay que cambiar de trabajo cada año, viajar cada vez más lejos, mudarse, innovar, renovar los percheros, estar en todas las redes sociales, y llevar la vida al ritmo de IG Stories. No digo que "moverse" esté mal, sólo que siento que a veces la comodidad también está buena. Porque tiene que ver con haber encontrado un lugar de armonía; con haber "alcanzado un objetivo y poder descansar" (porque justamente llegaste a tu "zona de confort").

¿Será que la cosa está mal planteada? Porque si el confort es bueno, ¿Cuándo la comodidad es mala?. La llamé a  Claudina Kutnowski (es psicóloga y está a cargo de Glimar), y charlamos del tema. Ella me habló de esa "comodidad mala", cuando tiene que ver con una especie de "adormecimiento", de falta de iniciativa o "fiaca" de cambiar aquello con lo que no estamos a gusto. "Cuando se trata de una comodidad que nos anestesia respecto de quienes somos", me dijo.

Y coincidí plenamente. Porque ahí sí, tal vez veas que la vida te pasa por al lado y vos no hacés nada para vivir según tus ganas y deseo. Y de ese lugar, seguramente te tengas que correr.

Siempre, a lo largo de la vida, tanto factores externos como internos nos pedirán cambios. Y -como bien me dijo Claudina-, cuando esas necesidades no son entendidas, escuchadas o comprendidas, nos vamos acomodando a la nueva situación, haciendo el menor impacto posible. Y nos perdemos la posibilidad de transformación y crecimiento.


Clau, ¿Por qué estaría bueno seguir indagando acerca de nuestras vidas a pesar de estar cómodas donde estamos?
Porque vivimos sujetas a cambios internos y externos que nos dan nuevas perspectivas, nos traen otros deseos, necesidades y problemas... el crecimiento en general aporta inquietudes siempre. Indagar es conocer, conocer es poder. Si no tengo conciencia de mí, para cuando me de cuenta de que no estoy bien ya va a ser mucho más difícil iniciar una búsqueda para estar mejor. Tiene que ver con crecer, transformarse. Ser responsables con nosotras mismas. Dueñas de nuestras decisiones. La comodidad nunca tiene que estar lejos de la búsqueda de seguir vivos.

¿Cómo hacerlo de una forma que no nos agote?
Quizas salir del area de confort implique bajar cambios (no siempre es exigirse más, muchas veces es exigirse menos y "perder" privilegios económicos). Salir de la zona de confort responde a un movimiento de adentro hacia afuera. Si la búsqueda que realizamos está motorizada por una demanda externa va a ser agotadora, sencillamente por no ser propia. Te doy un ejemplo: si tengo un hijo chiquito y quiero investigar por modos nuevos de alimentación o educación, distintos del que recibi yo, estoy haciendo uno de esos movimientos y nada de eso deberia agobiar si es algo que me interesa, porque para mí eso representa generar un vinculo de amor que me me identifica mejor. Voy a tener que desandar conocimientos para adquirir nuevos. Eso es salir del área de confort.


**********
Sinceramente no sé por qué se me vino todo esto a la cabeza en este momento. Será que ya no comulgo con cada cosa que leo o escucho, que no resueno al ritmo de cada término o conducta que se pone de moda, que me permito cuestionar ciertas ideas preestablecidas, o también, que siento que este mundo está yendo muy rápido para mi gusto.  Y a mí no me interesa ganarle ninguna carrera al tiempo.

¿Y vos cómo lo sentís? 

Si querés contactar a Claudina, está en FB, Instagram, y su web: http://glimar.com.ar/ 

Y si tenés ganas de leer algo más del tema, chusmeá esta nota del diario La Nación, o ésta de Ju Abiusi en su Circo Golondrina.

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Nosotras y la luna

10.11.16


La luna es energía pura. Es magia, misterio. Hay mujeres que esperan determinados ciclos lunares para cortarse el pelo, otras que están seguras que darán a luz con luna llena, y  hasta muchas asociamos nuestros estados anímicos con el ritmo lunar. A la luna le pedimos, le agradecemos, la miramos sin cansarnos. Pero todo esto para mí siempre fue una gran incógnita, intriga pura. Hasta que llegó a mis manos el libro "Lunáticas" de Ximena Iantunoni (ella es psicóloga con un abordaje integrativo psico-espiritual), y entendí todo. Dato: el libro es de editorial Grijalbo.

Xime explica que nuestro estilo cambiante, impredecible y variable (bien de mujeres), es así y es perfecto. Pueden quedarse tranquilas. Pero lo que nos falta entender, es que todo esto tiene que ver con las energías del ciclo menstrual femenino que nos atraviesan cada mes, y que -oh casualidad- están relacionados a las fases de la luna. Cuando ella me hablaba, yo pensaba en lo desconectadas que estamos a veces de nuestra esencia femenia. ¿No les pasa?

Xime me lo sintetizó así: "Las mujeres estamos determinadas por el ciclo menstrual, proceso básico del cuerpo que rige nuestras energías. Somos cíclicas, y en correspondencia con la Luna transitamos mes a mes fases crecientes, llenas, menguantes y oscuras. El ciclo menstrual alumbra nuestra naturaleza, cada una de sus fases nos influye con su energía particular y su tono emocional propio. Entendiendo esto, abrazaremos nuestras inconstancias, inestabilidades, ánimos cambiantes, y desde esa conexión básica aprenderemos a integrarnos y fluir". He aquí la cuestión: entender la sabiduría de nuestros cuerpos.

Así que acá estoy, tratando de detectar qué fase lunar me está atravesando, para saber con qué energías y habilidades cuento. Para eso agarré el libro, y un pequeño resúmen que ella me había hecho una vez cuando la entrevisté para el blog de Avene (también escribo ahí, pueden pasar a chusmear). Creo que esta info tiene que transmitirse y llegar a todas. Me encanta compartir lo que nos ayuda a vivir mejor, a entendernos más como mujeres, a abrazarnos y calmar angustias, a alivianar el alma. Porque sino, nos quedamos muy solas. Que lo disfruten como yo.

Son cuatro las fases de la luna y cuatro las etapas del ciclo menstrual femenino:

•    LUNA CRECIENTE/ Período Preovulatorio (entre el sangrado y la ovulación): se trata de una etapa de liviandad física, de bienestar con nosotras mismas, de curiosidad y contacto con el mundo que nos rodea.
o    Ideal para hacer trámites de esos que dan mucha fiaca, para los que hay que tener paciencia y ganas.
o    Concretar tareas pendientes que venimos arrastrando últimamente.
o    Salir a divertirse, conectarse con otros, conocer lugares nuevos.
o    Probar la clase de danza, canto, teatro o lo que más te guste.
o    Hacernos ese corte de pelo que queremos probar cómo nos queda.

•    LUNA LLENA/ Ovulación: el momento del ciclo en el que estamos fértiles, brillantes como la luna, atractivas, listas para fecundar, luminosas.
o    ¡Embarazarse! Si estás buscando tener un hijo este es el momento.
o    Concretar citas amorosas.
o    Comprometernos en algún proyecto solidario o actividad comunitaria.
o    Salir de paseo con nuestros hijos. Hacerles el tratamiento para los piojos, llevarlos a la peluquería o al dentista. Las tareas maternas fluyen armoniosas en esta etapa.
o    Organizar reuniones grupales, presentar proyectos creativos en una reunión de trabajo, acompañar a quien esté necesitando ayuda emocional.

•    LUNA MENGUANTE/ Período Premenstrual (entre la ovulación y el sangrado): es un tiempo de hipersensibilidad que nos pone susceptibles, irritables, con tendencia al enojo. Pero también es un momento muy creativo e intuitivo. 
o    Ejercitar la paciencia, observar y reflexionar antes de actuar.
o    Darnos tiempos generosos para revisar nuestros anhelos, insatisfacciones, lo que estamos deseando adquirir y lo que queremos desechar de nuestras vidas.
o    Malcriarnos a nosotras mismas, comer lo que nos den ganas, bajar la exigencia con la estética y la imagen corporal.
o    Visualizar qué nos gustaría lograr, situar algunos objetivos.
o    Dedicarnos a cualquier expresión artística que nos permita fluir y volcar la creatividad caótica que se despierta en esta etapa: pintar, escribir, bailar, cantar. 
 
•    LUNA NUEVA/ Sangrado: es cuando más necesitamos parar un poco, descansar, meternos para adentro, estar con nosotras mismas, conectar con la mujer sabia que llevamos dentro.
o    Tomarnos un descanso, frenar las rutinas, bajar las exigencias, permitirnos dormir más, vestirnos con ropa cómoda.
o    Dejar caer expectativas, soltar la ansiedad.
o    Meditar, leer, escribir, hacer todo lo que facilite la introspección, conectar con lo más profundo y sincero de nosotras mismas.
o    Generar encuentros con los amigos que nos hacen sentir confianza, con los que podemos intimar, ser sinceras, tener charlas profundas.
o    Tener algún contacto con la naturaleza. Cuidar las plantas, contemplar un paisaje, asistir a alguna ceremonia mística que nos ilumine el espíritu.

 **************************************

Cuando le pregunté a Ximena por qué estamos tan alejadas de estos saberes, me explicó que venimos de una época en la que no se valoraba la conexión con el cuerpo, con los procesos básicos de la mujer, con la fuerza de lo esencialmente femenino. Por eso, el mejor regalo que podemos hacernos, es el de empezar a conectarnos con los mensajes que nos da nuestro organismo, con los propios ritmos, ciclos, deseos, ganas y necesidades. Empezar a vivir "sintiendo" y no "transcurriendo". Gran aventura si las hay. 

¡Ah! Les paso la tapa del libro para que lo busquen si les gustó la idea. Recomendadísimo. Y la ilustración que encabeza la nota es de mi hermosa hermana Belu Berri.







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La vida con osadía

20.10.16
Cuando elijo una marca de ropa para mostrar, busco que sean propuestas de emprendedoras, o que comuniquen algún mensaje creativo/social/ecológico, o que hagan que me identifique yo por alguna cuestión más sensible. Me tienen que tocar el corazón. O sea: no es que voy por las tendencias o lo que se usa solamente, sino que siempre estoy detrás de algún diferencial en cuanto al mensaje. Y eso fue lo que me pasó con la colección cápsula de remeras ilustradas de Hg Indumentaria, marca de Cristina Limardo y Paola Barenboim –madre e hija-. Fue amor a primera vista.


Los mensajes que imprimen en cada prenda  dan cuenta de su forma de ver el mundo. Trabajan con artistas, ilustradores y diseñadores. Y el dato es que hace dos temporadas, decidieron sumar a esta idea el algodón orgánico como soporte para las remeras + tintas al agua para las estampas: una forma de comprometerse con un modo de hacer más sustentable, más ético y de  bajo impacto ambiental.


A Pao la conocí hace poquito. Y la buena química se dio al instante, en el hermoso local que tienen en la calle Paso. Me contó -entre muchísimas otras cosas-, que la propuesta está pensada para mujeres positivas que aman el arte en todas sus expresiones, y eligen prendas cómodas y casuales. Mujeres con valores, con sensibilidad ecológica, conciencia sustentable, sentimiento de responsabilidad social,  que buscan calidad y tendencia. Yo levanté la mano enseguida.

Y ahí nomás, pasé a chusmear la temporada de Verano 2017 "La vida con Osadia",  desarrollada con ilustraciones de Ivanke y Mey de Pequeños Grandes Mundos (googlealos: ellos dieron talleres de arte y dibujaron con chicos de todo el mundo el año pasado, y en breve lo harán en  nuestro país). Las ilustraciones de las estampas están inspiradas en lo que los chicos sienten y cuentan acerca de la valentía, el coraje y los sueños a través de sus dibujos. La tela es de algodón orgánico certificado, siempre sobre el color natural del hilado que es marfil, y son estampadas con coral oscuro, azul verdoso y negro. Las frases me encantaron: "Encontrarse con otros", "Amar la tierra", "Conocer nuevos mundos", "Vivir en libertad".


Pao ¿Por qué pensaron en "La vida con osadía"?
La osadía es la intrepidez, el arrojo. La definición de esta palabra es "el modo de ser o de comportarse que tiene una persona que no se intimida ni se detiene ante los peligros". Por algo, se trata de un concepto que está asociado a la valentía, personas que no temen el riesgo que corren y realizan la tarea. Nos identificamos mucho con esta idea, porque es la manera en que trabajamos y llevamos adelante el negocio.


¿Cuál es el espíritu de HG?
En HG proponemos un estilo de vida diferente, desacelerado, consciente y sustentable, en contacto y con respeto a la naturaleza. El ARTE es nuestra principal fuente de inspiración desde sus distintas formas de expresión: la plástica, la música, la literatura, y generamos un puente entre estas manifestaciones y la moda. De este principio surge nuestra colección de complementos que denominamos “cero desperdicio”, estos productos (bolsos por ejemplo), son desarrollados a partir de telas de deshecho de la mano de artistas artesanos.




Todo el tiempo están innovando con sus vidrieras. ¿Cuál es el fin de esta tarea?
Para nosotros es muy importante la presentación de nuestras vidrieras, más allá de lo convencional y predecible que se espera de ellas, nos parece fundamental el factor sorpresa, la expectativa y la constancia en el modo de hacer visibles nuestros productos. La vidriera es el marco conceptual donde podemos plasmar el proyecto de cada colección. Nos gusta excedernos todo el tiempo, arriesgarnos, porque de esta manera el uso de la imaginación es ilimitado.


¿Cómo surgió el tema de la moda ética y sustentable?
HG es sinónimo de actitud y forma de vida. HG hizo lo que podría ser un recorrido inverso hacia la moda etica y sustentable. Desde los comienzos de la marca, nuestro modo de trabajar en cuanto a los productos y nuestra relación con talleres, proveedores y vínculos que establecemos en el proceso, era sustentable, pero curiosamente no lo sabíamos. O no sabiamos que habia un nombre propio, una palabra que representara todos nuestros principios.


Contame del algodón orgánico...
A pesar de las dificultades en conseguir textiles sustentables a nivel local, pude entrar en contacto con el único proveedor de algodón orgánico en nuestro país. Hoy no sólo desarrollamos nuestra tercera colección cápsula 100 por ciento orgánico certificado, sino que emprendimos -en alianza con Verde Textil-, un nuevo desafío: decidimos involucrarnos totalmente en colaborar con la difusión del uso del algodón orgánico certificado, distribuimos este material en pequeñas y accesibles cantidades a nuevos emprendedores, diseñadores, estudiantes y particulares, con el propósito de generar consumidores cada vez más conscientes y responsables.


¿Cuál es la próxima acción con la que estás comprometida?
El 10 de noviembre vamos a hacer una acción en relación a Fashion Revolution. Hicimos una exclusivísima edición de remeras orgánicas con la frase “Detrás de tu ropa hay personas que la hacen”, y desarrollaremos en nuestras vidrieras una fuerte apuesta de consignas como forma de incentivar a los consumidores y a otras marcas respecto de la pregunta ¿Quién hizo tu ropa?. Cada colección es desarrollada como un proceso creativo conjunto, colectivo, donde se suman los deseos de quienes estamos involucrados a partir de una fuente de inspiración. Siempre con el objetivo de poder trasmitir un mensaje, y que esto produzca un efecto en las personas que usan nuestra ropa.

¿Cómo elegis a los ilustradores por ejemplo?
Yo no elijo a los ilustradores, casi puedo afirmar que “nos eligimos mutuamente”. Hay muchísimos artistas talentosos con una gran sensibilidad, y tuve la gran suerte de que la vida me encontrara con algunos de ellos y que formaran parte del equipo con total entrega desde el corazón, como Vero Gatti, Maria Bernal, Mey Clerici, Ivan Kerner. Estas colecciones son también de ellos.

¿Qué sentís cuando ves las colecciones en la calle?
No puedo más que sentirme llena de orgullo y enorme alegría. Es una forma de renovar mi energía para seguir contruyendo. 
 Nuestro propósito es ofrecer un producto textil con valor agregado, para el crecimiento de una moda “ética” Argentina más digna, limpia y responsable, la cual involucra el cuidado en la trazabilidad del producto textil, con prácticas de comercio justo, con el compromiso social de mejorar la calidad de vida de las personas involucradas en el proceso, y generando a través de la información y la comunicación consumidores cada vez más conscientes.

“Lo que puedas hacer o soñar, ponte a hacerlo. La osadía esta llena de genialidad, poder y magia” 
Johann Wolfgang von Goethe


(Yo también quise ponerme mi remera y sacarme foto en este rincón tan hermoso del local, donde todo tiene impreso el espíritu de la marca. ¡Genias las chicas!).
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Día de la madre: confiá en tu manera

15.10.16
Amamos a nuestros hijos, pero también nos encanta cuando se van a dormir y tenemos un rato a solas y en silencio para nosotras. Así de contradictoria es la vida, creo que ya lo entendí. ¿Cómo puede ser que dos sentimientos tan opuestos convivan en la misma persona? Bueno, es que de eso se trata. La maternidad me enseñó a incorporar a mi vida el “también”. Esto quiere decir: me encanta ir a la plaza con ellos, verlos saltar en el inflable, acompañar con la bicicleta a Olivia, correr a Bauti para que no toque el enchufe/no se suba al mueble/no tire el televisor/ no se cuelge de la mesa/ no se rompa la cabeza, pero TAMBIÉN amo salir a caminar sola, tener la casa ordenada, dormir la noche entera, o hablar de corrido con alguien.

Hace días que pienso en esto. Y más cuando conocí el estudio que hizo Dove (en el marco del lanzamiento de la línea Baby Dove), con el lema “Confiá en tu manera: no existen mamás perfectas, solo mamás reales”. Así de fácil (o de difícil para nuestra esencia femenina que quiere estar en todo, controlar todo, no pifiarla en nada, y cubrir cada hueco posible). Ahí me enteré que siete de cada 10 mamás se sienten presionadas por ser perfectas (¿les suena?).

¿Por qué pasa esto? ¿Qué sería ser una mamá perfecta? A veces pienso que no lo soy porque no siempre tengo la misma paciencia para escuchar cada relato, para mirar cada nuevo descubrimiento, para leer libros antes de dormir, para cocinar sano, para engancharme en todas sus aventuras, para no tener los miedos que ellos tienen (yo debería ser más valiente), para llevar y buscar del jardín cada día, para poner las galletitas en la mochila el mismo día que me las piden, para dejar el celular y estar plenamente conectada con ellos, dedicarles más tiempo…y la lista sigue.

A veces también me engancho con imágenes idealizadas que tenemos en la cabeza y que están muy alejadas de la realidad, o por lo menos de mi realidad: mamás cocinando con sus chicos y jugando con harina que vuela por toda la cocina (madre con cara feliz incluida en la imagen), otras súper relajadas dando la teta al segundo hijo, mientras el más grande espera pacientemente su turno, y ni qué hablar de aquellas que parecen armar desayunos sanos y nutritivos con jugos y licuados orgánicos cada mañana.

En casa todo es diferente: cocinamos sin harina voladora, pero la dejo a Oli chupar la cuchara con la mezcla de la torta cruda y sé que le encanta. Tal vez no tengo la misma paciencia siempre para escuchar las aventuras que tienen para contar, pero a la noche me aseguro de que se vayan a dormir mencionando las tres cosas más lindas que les pasaron en el día. Sé que les transmito muchos miedos y es una gran lucha interna, pero también me encargo de transmitirles el amor por la familia, por los amigos, por lo hecho en casa, por el arte, la ecología y la música. Y seguramente nunca los impulse a hacer verticales, medialunas, ni a subirse a montañas rusas, pero aquí siempre habrá lugar para pintar mandalas, hacer origami, y sacar las acuarelas.

¿Qué tal si empezamos a pensar que no hay una única manera correcta de ser mamá? Que tal vez a nuestra amiga le sirva hacer colecho, pero nosotras preferimos dejar asignados sólo los domingos para dormir todos juntos. Que si bien nuestra vecina es una genia contando los nutrientes de cada alimento, nosotras lo somos contando cuentos (y la comida elaborada se la dejamos a las abuelas). Y que aunque la mamá del jardín pueda estar en todo (disfraces, actos, listas de cumples, reuniones), nosotras de a poco le vamos agarrando la mano al grupo de whatsapp, nos acordamos de sacarle punta a los lápices cada mañana, y hacemos los más lindos peinados.

Qué tal si empezamos a entender que nos equivocamos, que intentamos de nuevo, que aprendemos de eso que nos pasa y no sabemos cómo manejar, y que los cuidamos con el mayor amor. Pero sobre todo, qué tal si empezamos a confiar en nuestra intuición de madres, esa pequeña luz que nos guía y nos hace vibrar en el cuerpo aquello que sentimos que está bien (bien para nosotras), o que creemos que es lo mejor (aunque después cambiemos). Este día de la madre, empecemos a confiar cada una en nuestras mil maneras de ser mamá. #ConfiaEnTuManera
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La vida dibujada (y los #EspaciosPropios)

7.10.16
Hoy pispeando Instagram (es como un recreito -o varios- en el día), leí un post de Vik Arrieta que me atrapó. Hablaba de tener un #EspacioPropio, una campaña que viene de la mano de la marca de indumentaria Ver. Me puse a pensar en eso, y caí en la cuenta de que mi #EspacioPropio más preciado es cuando escribo (sin chicos subidos a la cabeza). Así que aprovechando que marido + hijos salieron a visitar a los abuelos (#EspacioPropio el mío, no el de mi marido), me senté a escribir. Pero enseguida me levanté.

Siempre que me quedo sola me agarra tal ansiedad por todo lo que quiero hacer, que termino siendo un gran torbellino de ideas y ganas que disparan para todos lados: me hago el mate, me baño (#EspacioPropio por excelencia), leo y dejo de leer al instante, voy al cuarto y me pongo a ordenar, salgo al balcón y hago "jardinería" en mis tres macetas, me atraganto con un mate por la emoción con la que lo tomo y quiero disfrutar, escucho el silencio, miro el reloj, pienso cuánto falta para que vuelvan, me apuro, me tiro en la cama a descansar (pero no quiero perder mi #EspacioPropio descansando, quiero hacerrrrrr), y así sigo. Bueno, finalmente decidí quedarme quieta y sentarme en la computadora (me enojo porque todo el dia estoy en la computadora, pero siento que es lo que más quiero hacer: escribir), para cerrar una nota que tenía en la cabeza hace días. Así que acá va:

Como ya dije alguna otra vez, me encanta rodearme de cosas lindas. Y si son hechas por emprendedores + con diseños de ilustradores, no necesito nada más. Así que junté algunas propuestas para mostrarles, inspirarlas, darles ganas, y pasarles datos. Ojalá toda la vida tenga la dicha que vivo hoy, de conocer gente copada y creativa cada día. ¿Arrancamos?


Para las viajeras, atenti que en poquito llegan las vacaciones y Vestir tu maleta va a ser la copilota perfecta. Paso a contarles: es la marca de Vero Kolodesky que crea fundas para valijas (viaje con onda garantizado). Y tanto éxito tuvieron, que este año lanzó toda una línea de accesorios (atenti mi antifaz de la foto + almohada de viaje), que son divinos. Lo que más me gusta, es la alianza que hizo con Liniers y que podés chusmear acá. Voto por el diseño de Enriqueta y Fellini mirando el cielo, con la frase: "Pensar que hay gente que cree que las estrellas están en la televisión". Gracias Vero y te aplaudo. ¡Ahora me falta encontrar un destino de relax!

Siguiendo con mi recorrida, imposible no enamorarme de Oliverta, el emprendimiento de dos hermanas que se animaron a hacer algo diferente "con esas cosas que usamos todos los días". O sea: repensaron el mundo de los objetos cotidianos: de la cocina, del aire libre, papelería, textil y deco. Me e-n-c-a-n-t-o. Pero lo que más me gustó fueron mis vasos de vidrio by Milo Lockett (hay uno en la foto de más arriba). Imaginensé que ellas arrancaron con un par de imanes para la heladera y unas tazas de café, y hoy tienen una gran familia de productos divertidos que nos alegran la vida. Pueden chusmear el Instagram acá, y entrar a este mundo imaginario que convierte la magia en objetos. Trabajan con ilustradores como Ivanke, Hola Bosque, Elina Riva, Ana Sanfelipo y muchos más.

No quiero ser redundante porque ya hice nota de lo que voy a decir, pero soy fan de los sellos y los cuadernos. Hace poquito entrevisté a las chicas de Ponte Rey y ahí cuento todo de ellas. Igual, no podía dejar de mostrarles en la foto, la línea de Katana Ilustra que amo con locura. Lo mismo me pasa con el cuaderno de Car Pintos que es una genia haciendo lettering e ilustrando (La frase dice: "El amor es lo único que crece cuando se comparte" y es de Antoine de Saint Exupery). Datito: acaba de sacar una nueva serie de cuadernos hermosísimos. Los consiguen como Mooving by Car en todas las librerías.

Voy cerrando con el bolsito Totebag que ilustró mi ilustradora preferida, mi hermana Belu Berri. Si bien ya lo tengo hace bastante, lo amo. Porque además de llevar mis cositas de belleza a todas partes, la llevo a ella conmigo.

*****

No me van a creer, pero mientras estoy cerrando la nota y acomodando los últimos detalles, escucho los gritos y pasitos de mis hijos por el pasillo. Ahora viene lo mejor del #EspacioCompartido: me llenan de besos como si no me hubieran visto hace días, me cuentan cómo les fue, y me doy cuenta que la vida debe ser un mix de espacios: los propios y los compartidos. Porque gracias a los propios, los compartidos pueden ser más felices, y viceversa.



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Bautista cumple un año (y las emociones de ser mamá)

26.9.16


El viernes Bautista cumple un año. Y tal como me pasó con cada previa a los cumpleaños de Olivia (la mayor), con él también tengo un nudo en el estómago. Como si estuviera reviviendo los días anteriores a su nacimiento, los miedos, las emociones, la incertidumbre de no saber cómo será lo que viene. Yo siento que la maternidad te atraviesa el cuerpo y el alma. Nunca más volvés a ser la misma.

Vieron que siempre se habla de la "depre post parto". Recuerdo alguna vez haber leído una nota sobre este tema, pero con un título genial. Decía: "¿Depresión post parto o el nacimiento de una nueva mujer?". Nunca tan cierto. En general, al instante de parir se nos pide que seamos las de siempre, pero ahora con un hijo (ni más, ni menos). No muchos saben ver más allá, y entender todo lo que nos pasa. No estamos deprimidas, estamos tratando de reacomodar las piezas de nuestro cuerpo-mente-espíritu. Estamos rearmándonos.

El día que salí de la clínica con Bauti en brazos y "mi alma en la mano", con lágrimas que no lograba contener (creo que esto ya lo dije en algún otro post), pensaba en las famosas que se fotografian en la puerta de la clínica antes de volver a casa. Nada más alejado de esas imágenes vivía yo. Me sentía tan en carne viva, tan frágil y poderosa a la vez, tan en otra dimensión. Y los días transcurrieron. Algunos más fáciles, otros más difíciles. Algunos con más certezas, otros con más dudas. Pocos con claras seguridades, muchos llenos de miedos. Tantísimos de un amor que desborda. Y ahí te das cuenta que el cochecito, la mantita, las mudas de ropa, los pañales con tal gel u otro, las toallitas o el óleo calcareo, la cuna o el catre, son una anécdota. Porque el "ser madres" nos enfrenta con nuestras partes más luminosas, pero también con los costados más oscuros: culpas, dudas, historias viejas, miedo a equivocarnos, falta de tiempo, cansancio, espacios propios que se pierden, nuevas formas corporales, y tanto más.

A varias nos pasó cuando fuimos mamás por primera vez (porque con los segundos estamos "muuuuuucho más cancheras"), pensar que dar la teta era cuestión de prender al bebé y tema solucionado. Y no se hizo tan fácil. Nos encontramos con que "dar la teta", era un enorme universo de conexiones, sensaciones, luces y tormentas. Y lo que más se necesita ahí, es que no nos bajen la bandera fundamentalista de la lactancia, sino que nos acompañen mostrándonos que también podemos dar una mamadera con el más grande amor, generar conexión con la más tierna mirada, y que nuestros hijos no se enfermarán más que otros por tomar leche de fórmula.

No somos más-madres por parir sin anestesia, o por parir en forma natural, o por dar la teta hasta los cuatro años. Somos más madres cuando dejamos que la maternidad nos tome. Cuando nos permitimos vivir todos esos grises, cuando con lágrimas en los ojos podemos pedir ayuda, cuando estamos dispuestas a crear mundos fantásticos en los escenarios de ellos, cuando podemos armar castillos en la arena, mandar una notita a la maestra si hay algo que los angustia, cuando dormimos abrazados, cuando acunamos fiebres, cuando bailamos sus canciones, cuando merendamos su chocolatada, o tenemos grandes charlas con un tostado de por medio.

Después de casi un año de vivir en esta licuadora emocional, siento que las fichas muy de a poco se empiezan a ordenar. A algunas les tomará más, a otras menos. No importa el tiempo. Importa el registro de eso, creo yo. Porque ahí está el crecimiento emocional, espiritual y de vida.

Hoy celebro y revivo ese instante tan indescriptible como es el de parir a nuestros hijos. Ese momento mágico en que nos los apoyan en el pecho y la emoción tapa cualquier dolor. Y también honro todos estos nudos emocionales con los que me enfrento cada día, porque son los que me permiten seguir hurgueteando en cada uno de mis rincones, y crecer más como mujer y como mamá.
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Soy Paz Berri. Periodista especializada en temáticas de bienestar y autoconocimiento. En este blog vas a encontrar todo lo que me inspira y hace mis días más felices: historias de mujeres creativas, reflexiones, y vida cotidiana.

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Soy Paz Berri. Argentina. Periodista especializada en temáticas de bienestar, desarrollo personal y autoconocimiento. En este blog vas a encontrar pedacitos de mis búsquedas + todo lo que me inspira y hace mis días más felices: historias de mujeres creativas, vida cotidiana, libros, reflexiones y más. ¡Bienvenida!


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