Lejos de la idea de empezar la dieta el lunes, restringir alimentos, y contar calorías, la doctora Mónica Katz, médica especialista en nutrición, plantea su método No-Dieta con otra mirada: un cambio en el estilo de vida. Conocela.


Mónica ¿Cómo es la propuesta de NO dieta?
No dieta es un programa de tratamiento del sobrepeso basado en el cambio del modo de vida: alimentación, manejo de emociones y estrés, y actividad física. Para nosotros el peso NO puede ser el objetivo, pues en realidad es resultado de cambiar y sostener esos cambios. Aprendiendo a comer, afrontar las emociones negativas sin usar comida, y sosteniendo una vida activa, es posible perder peso sin renunciar al placer.

Totalmente distinto a lo que son las dietas tradicionales…
Las dietas tradicionales disminuyen mucho las calorías o eliminan todo lo preferido hasta lograr el peso deseado. El problema es que no funcionan pues la gente no puede eliminar el placer de comer, y mucho menos sostener una dieta de hambre mientras el mundo continúa con la pizza y la cerveza. No Dieta respeta las diferencias, la unicidad, no creemos en el peso ideal sino en el peso posible.

¿Acá se puede comer de todo?
Una persona que sigue una filosofía No dieta puede comer de todo, pero en porciones pequeñas. Porque cuando prohibimos alimentos lo que generamos es un mayor deseo por ellos. Es decir, si no nos dejan comer helado, lo más probable es que cuando entremos a una heladería no podamos pedirnos un pequeño cucurucho: seguramente iremos por el más grande. Es por ello que permitirnos algo rico y chiquito todos los días hace que nuestro deseo se reduzca. Si te gusta el chocolate podés comer un bloquecito todos los días. Eso sí, no podés tener una tableta grande y fraccionarla. Compras lo que vas a comer hoy. Mañana es otro día.

¿Nos das 5 razones para no hacer dieta?
  1. El cerebro no sabe de dietas. Sólo percibe si ingresan calorías o no. Si no ingresan, funciona en modo ahorro: se gasta poco y la mente solo piensa en comer. El rebote es inevitable.
  2. Existe evidencia de que hacer dieta extrema es el mejor predictor de ganancia de peso los cuatro años posteriores a realizarla.  
  3. Comer es un hecho social. Las dietas extremas alejan a la gente de su familia y amigos. Les hace sentir que no pertenecen, que no tienen los mismos derechos que el resto de la gente.
  4. Las deudas de hambre se pagan con comida.
  5. Cada día las personas necesitamos una dosis de nutrientes, calorías y placer. Si hacés dieta extrema, la deuda de placer se percibe y no existe posibilidad de sostenerla. 

¿Hay que contar calorías o esa idea también está caduca?
 Es bueno conocer qué posee más calorías en forma aproximada. Contarlas sólo obsesiona. Nosotros utilizamos las manos y utensilios para medir porciones.

Vos también hablas de cambios en el estilo de vida…

Los cambios en el estilo de vida son la mejor forma de adquirir y sostener en el tiempo un cuerpo cómodo y saludable. Y esto lo podemos lograr trabajando sobre tres aspectos: el movimiento de nuestro cuerpo, nuestra relación con la alimentación, y el buen manejo de las emociones y el estrés.

¿Qué cambios en el estilo de vida podemos hacer para llevar una vida saludable?

  • Alimentación balanceada, placentera, compartida, sostenible, y sustentable para el planeta.
  • Actividad física: hacer 10.000 pasos por día aunque hagas gimnasia.
  • Aprender a afrontar el estrés y las emociones sin usar comida, y a diferenciar el hambre real del hambre emocional.

¿Qué diferencia hay entre el hambre real y el hambre emocional?

El real se siente en el cuerpo, en el estómago, porque pasaron muchas horas desde tu última comida. El emocional se asocia a ansiedad, enojo, cansancio, soledad, aburrimiento. No se relaciona con las horas que pasaron desde la última comida. Podés estar nerviosa y comer algo aunque hayas comido dos platos de guiso recién.

¿Qué podemos hacer para afrontar el estrés y las emociones sin usar comida?

Primero hay que preguntarse: ¿Es hambre o emoción? La idea es tratar de ponerle nombre. Además siempre recomiendo que en este momento piensen en su día: qué hicieron, con quién estuvieron, quién las llamó, cuál fue el entorno de la tarde, qué clima rodeó la casa o el trabajo. Y siempre aceptar la emoción que percibimos. No tenerle miedo. Porque en realidad lo que sentimos, se debe a que estamos vivos. Lo más importante es tratar de afrontar la emoción sin comer.

¿Y cómo hacemos eso?
Acá mis tips:
  1. Armate un “ambiente seguro”: no tengas alimentos disparadores de picoteo o descontrol en porciones superiores a las que vas a comer: siempre la porción justa. O sea: un alfajor, un palito helado, una medialuna, un paquete de galletitas de cuatro unidades, un paquete de papas fritas de 30 gramos, un bloquecito de chocolate de 15-20 gramos.
  2. Si no podés porque estás en una fiesta o en casa ajena, usá un “punto de pausa” ó “anclaje”. Se trata de estrategias que te frenan, que construyen un espacio para poder pensar qué querés, qué necesitás, qué te merecés, ¿comida o un cuerpo cómodo?
  3. Si eso no te alcanza, podés tratar de detectar tus “monólogos cómplices”, esas frases que nos decimos para seguir comiendo: “Tuve un mal día, me lo merezco”, “Mañana voy dos horas al gym”, “¿Qué me va a hacer una porción más si esta semana baje muchos kilos?”, “Está demasiado rico y mañana no lo vuelvo a comer”. 


¿Estás lista para poner en práctica los tips No-Dieta?

Si te interesa la propuesta, podés contactarte con el centro de la Doctora Katz en su web www.dramonicakatz.com.ar o por Instagram 

La ilustración es de Belu Berri (mi hermana 💜)