Seguro tenés un par (o más) en el placard. Yo siempre fui fan y las uso con todo. Es que las ballerinas son taaan lindas y cómodas, que no hay quien se resista a sus encantos. Y más si están hechas artesanalmente, y tienen un manojo de emociones en cada suela. Como las de MIA & JANE, la marca de Malvina Isabel Acuña. ¿Querés que te cuente?


A ella la conocí hace unos meses cuando yo acababa de salir de un tema feo de salud. Y las vueltas de la vida (o de las redes), quisieron que nos encontremos. Así que cuando me contó que el proyecto estaba directamente ligado a la enfermedad y muerte de su mamá, y a su necesidad de transformar un dolor tan inmenso en algo lindo, la entendí con el alma. Porque en situaciones así, no nos queda más que reinventarnos y renacer.

"Estoy convencida que los momentos de tanto dolor, nos cambian absolutamente la forma de ver la vida. Nace una necesidad de reordenar prioridades, de disfrutar momentos que antes pasaban desapercibidos, y de buscar la felicidad todos los días, incluso en lo más simple".


Malvina es una emprendedora apasionada que siempre tuvo un amor especial por el calzado, y sobre todo por las ballerinas que eran las elegidas de su mamá. Por eso dice que MIA & JANE son zapatos con historia: la suya propia + la que les imprimen sus clientas. Todas están trabajadas con materiales nobles, cuero argentino seleccionado, intervenidas con cintas o piedras, y en colores, estampas y texturas súper originales.

Algo que me encantó es que se trata de un trabajo #handmade: hecho totalmente a mano, desde la elección de los materiales, hasta la construcción de cada par. Y esto hace que sean diferentes, porque van cargados de amor, respeto por el oficio del zapatero, y mucho cuidado. Los apliques (moños, pompones, encajes), llevan el mismo proceso: hechos uno a uno, con especial dedicación por los detalles, lo cual hace que no existan dos exactamente iguales.

"Creemos que las máquinas pueden reemplazar mucho en un proceso de producción, pero nunca van a poder transmitir ese amor que se imprime con las manos del artesano. Esto genera el alma del producto, le da vida,  y lo hace único. Ese proceso handmade, es el que cuidamos y respetamos, y el que nos inspira a seguir creando".


Charlando me tiró algunos tips para usarlas en cualquier momento del día. Y me contó que los apliques son intercambiables. Así que a un mismo par podés usarlo de día con algo más urbano como un moño de tela o cuero, y a la noche cambiarlo por otro con bordado o más brillo. ¿El resultado? Dos looks con un mismo calzado.

"Las ballerinas son ideales para usar con un jean al tobillo recto o skinny, o un pantalón cigarette, y sin duda quedan divinas con una pollera corte A. Pueden llevarse con o sin medias (translúcidas o con fantasias), dependiendo la época del año o el look. Son tendencia a nivel mundial, incluso ya son una opción en bodas y fiestas".



Le pregunté cómo es esto de vivir de lo que ama, y qué mensaje le daría a otras emprendedoras. Como ya escuché alguna vez, me habló de perseverancia y constancia, dos palabras claves. Pero además, me dijo que si bien no es un camino fácil, las satisfacciones que trae son muchas como para no intentarlo.

"Hoy ya pasaron casi siete años desde esos primeros 60 pares que hicieron nacer la marca. En el medio transité muchos estados: desde la euforia absoluta, hasta la frustración cuando las cosas no salían como esperaba. Igual siempre tuve presente mi objetivo, ese que me motivó para iniciar MIA & JANE, un proyecto lleno de creatividad que transforma una historia de dolor en fuerza, esperanza y motivación"
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