Hay una rutina que no cambia. Cada vez que llego a casa, me saco lo que sea que tenga puesto en los pies y me empantuflo. Me agarra una necesidad enorme de estar cómoda, de relajarme, de sentir que realmente volví a mi remanso.

Acá hago un parate y aclaro: esa sensación de descanso incluye bañar hijos, cocinar, ordenar, juntar juguetes, volver a verlos tirados, volver a juntarlos, mandar -más de una vez- a lavarse los dientes, dormir hijos, volver a la cocina y verla tapada de platos, y así podría seguir con la lista hasta el infinito y más alla. Lo bueno es que como en todo (o en casi todo), acá también está el lado "B" de la cuestión. Porque estar en casa, además es bajar un cambio, no tener que simular nada, poder respirar hondo, y encontrarme con mi versión más fiel.

Pero esto no se da así como así. Para que el hechizo se cumpla, me subo a mis Floripondias. ¿Conocen la marca? Ante todo, son "zapatitos" cómodos, que rompen con la idea de esas pantuflas rosaditas de sanatorio o internación (no sé por qué se me vienen esas imágenes). Acá hay mucha onda señoras: colores llamativos, diseños con lunares, flores, brillos, rayas, y prints súper originales.

La marca es de Gretel Laurence, una creativa que empezó con todo esto como hobby y lo transformó en su forma de vida en el 2007. Ella reinventó la pantufla y hasta la descontextualizó, sacándola de las lencerías y sumándola a tiendas de diseño y locales multimarcas de indumentaria. Ella, señores y señoras, es la que le puso color a los pies y las pensó como una opción hasta para ir al almacén de la esquina, sacar a pasear el perro, llevar a los chicos al cole si vamos en auto (aunque caminando capaz alguien se anima), regar las plantas, tomar mate en el jardín, y lo que tengas ganas.

Me encanta porque te las ponés con lo que sea: no importa si combinan o no (que placer esto por Dios). Las miro y me pregunto por qué no podemos empezar a sentirnos "más en casa", estando afuera. Por qué hay que esperar a llegar a casa para estar cómodas. Por qué tenemos la ropa "de salir" y la de "estar adentro". ¿Qué tenemos que mostrar afuera, que entre nuestras cuatro paredes pierde sentido?
Qué se yo. Preguntas nomás.

Antes de cerrar, les dejo esta foto que subí hace unos días a Instagram, pero para que chusmeen un modelito más de pantus. Hay para grandes y chicos. Podés mirar todas en la web, y comprar en la tienda on line o en los puntos de venta que figuran en la página www.floripondias.com.
El pijama es de Cipitria (una marca copadísima también). En breve subo nota. Y las fotitos + dibujos, de mi hermana Belu Berri.

¡A Floripondiar!