Desde hace unos años, cuando empecé a escribir notas de belleza para varias revistas femeninas, entendí la importancia del cuidado de la piel del rostro. Hablando tanto con cosmiatras y dermatólogas, mi visión sobre el tema cambió por completo. Por empezar, mi fanatismo a la hora de azotarme al sol desapareció (léase: tomé conciencia del daño que le hace a la piel). Pero además, interioricé los tres hábitos básicos para cualquier rutina facial, si queremos conservar el cutis fresco, luminoso y joven (¿es mucho pedir?): limpieza + hidratación + exfoliación. Son como los mantras de la belleza.


Obvio, no me voy a hacer la canchera de que esto es una pavada y lo resuelven así como así. Hay que encontrar el rato: los hijos deben estar o durmiendo, o con el padre, o en sus actividades, o... atrás nuestro en el baño queriendo colaborar con la causa (lo que la hace de los menos relajante...¡Ja!). Otra opción es a la madrugada si se desvelan (alguna vez lo hice, confieso). Bueno, vamos con el paso a paso:

1. Limpieza: acá eliminamos suciedad, células muertas, grasa, polución, maquillaje y otras impurezas. Lo ideal es hacerla dos veces por día (a la mañana y a la noche), con un producto que tenga en cuenta tu tipo de piel: si es grasa convienen las fórmulas más acuosas, lociones o jabones líquidos. Si es seca, emulsiones suaves o cremosas. Si es cutis normal, tenés más chances de probar y ver qué te va mejor. Hoy hay aguas micelares (se colocan con un algodón, limpian y tonifican al mismo tiempo), cremas de limpieza, aceites, geles (yo tengo uno en la ducha y es súper práctico porque se aplica y enjuaga), y toallitas (lo ideal es usarlas solo si estás muy cansada -no vale decir "siempre"-, porque pueden secar mucho la piel). Después de la higiene podés pasarte un tónico con un algodón para eliminar cualquier residuo que haya quedado.

2. Exfoliación: la exfoliación se puede hacer una a dos veces por semana para mantener el aspecto de piel radiante (es como un pulido facial). Es lo mejor para renovar el cutis, darle mayor luminosidad a la piel, corregir el tono irregular y remover células muertas. Además, después de cada exfoliación actúan mejor las cremas de uso diario. Al exfoliante (puede ser crema, emulsión o gel), lo podés aplicar con los dedos y suaves masajes circulares. También hay unos aparatitos electrónicos como el de Bellissima que está en la foto (Face Cleansing), que está buenísimo. Dato: siempre antes de exfoliar, limpiá la piel.

3. Hidratación: es clave para ver el cutis lindo, sano y joven. Y más ahora en invierno que se súper reseca con la calefacción, el frío y la humedad (¿no la sienten a veces tirante o irritada?). Al momento de elegir el producto hidratante, lo ideal es que te lo recomiende una dermatóloga. Igual, vale saber que el ácido hialurónico es “la vedette” del momento. Hay cremas, geles y hasta brumas que lo contienen en sus fórmulas. Su función es la de retener el agua, aportar hidratación, conservar la piel tersa y turgente. También hay humectantes como la glicerina, el silicio, la vitamina C, la coenzima Q10, el aceite de oliva, la urea, o la vitamina A y E entre otros, que funcionan muy bien. ¿Un dato? Elegí los que tengan protector solar de no menos de FPS 15 incorporado. Y un secreto: pulverizá la piel dos o tres veces por día con algún tónico o bruma hidratante de hierbas para mantenerla siempre fresca. 

Algo más: en invierno se híper recomienda hacer cada tanto una mascarilla facial (se colocan, se dejan actuar unos minutos y se retiran). Pueden ser hidratantes/nutritivas (cuando sentimos sensación de tirantez), o calmantes (cuando hay enrojecimiento).

*La última llamadita al pie:  también hay opciones de serums hidratantes. Son fórmulas más livianas que las cremas, y sólo se necesitan unas gotitas para que el hechizo se cumpla. Lo que pocas saben es que los serums no se usan solos, sino que se deben complementar con las cremas, porque lo que hacen es potenciarlas: primero va el serum y después la crema.

¿Estás lista para empezar?